



Obras, homenajes y fiestas en el 142° Aniversario de Pocito*









Bergonzi es una rosarina de 44 años y es llamada sacerdotisa, aunque es laica, no tomó ningún voto religioso. No viste túnicas ni velos, solo jeans y blusas blancas. Además, tiene una vida común, un trabajo, está casada, tiene cinco hijos y una nieta.
Celebra sus misas de sanación junto a su grupo de oración llamado Soplo de Dios Viviente, que la acompaña con alabanzas previo al momento de imposición de manos. La catedral recibe a cientos de creyentes que esperan pacientemente a que ella se les acerque, los toque, ore y les hable en lenguas.
“Dios sana. Yo simplemente soy igual que todos ustedes. Dios primero me rescató a mí y hoy yo salgo a donarme por él, pero creo que puede pasarle a cualquiera”, aseguró Bergonzi, a quien también llaman la sanadora. “Me parece que lo más importante es poder comunicarle a la gente que Dios está en medio nuestro”, agregó.
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