Más de 600 migrantes partieron el jueves desde Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas y cerca de la frontera con Guatemala, en una nueva caravana con la que pretenden llegar a Ciudad de México y buscar mejores oportunidades en otras partes del país.
La marcha, bautizada como 'Sueños sin Fronteras', reúne a familias con niños y personas procedentes de distintos países de América Latina y el Caribe. Muchos llevan meses en Tapachula a la espera de que las autoridades resuelvan sus solicitudes de refugio y aseguran tener dificultades para encontrar empleo y mantenerse mientras avanzan sus trámites.
Imágenes difundidas por medios locales muestran a la caravana avanzando por las calles de Tapachula en el inicio de su recorrido hacia el centro de México.
La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), dependiente de la Secretaría de Gobernación, es la institución encargada oficialmente de recibir, analizar y resolver las solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado en México.
Para algunos de quienes integran la caravana, México ha dejado de ser únicamente un territorio de tránsito hacia Estados Unidos. El endurecimiento de la política migratoria desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha modificado los planes de migrantes que ahora buscan permanecer y trabajar en México, mientras otros todavía esperan poder regresar algún día a Estados Unidos.
Entre ellos se encuentra la familia venezolana Campos Reyes, que entró en Estados Unidos en 2023 mediante CBP One, la aplicación utilizada entonces para gestionar la entrada de determinados solicitantes de asilo.
Fredy Campos fue deportado a Venezuela tras el regreso de Trump a la Presidencia, mientras que su esposa, Marianela Reyes, y sus dos hijos abandonaron posteriormente Estados Unidos debido a dificultades económicas. La familia volvió a reunirse en Honduras y decidió emprender nuevamente el camino hacia el norte.
Su situación cambió todavía más después de que el doble terremoto de Venezuela en junio destruyeran su vivienda en Caracas. "No tenemos nada", explicó Marianela Reyes, de 52 años, a la agencia AP. La familia pretende ahora permanecer en México hasta que termine el mandato de Trump y decidir después si intenta regresar a Estados Unidos.
En la caravana también viaja José Francisco Díaz, un hondureño de 45 años que vivió durante más de tres décadas en Estados Unidos antes de ser deportado hace aproximadamente un mes. Díaz contó a AP que quiere regresar para reunirse con su familia, incluida su exesposa y sus dos hijas, una de ellas nacida en Estados Unidos. "Quiero volver con mi familia", explicó Díaz.
Otros integrantes de la marcha, sin embargo, quieren quedarse en México para encontrar más oportunidades laborales.
Desde que Claudia Sheinbaum asumió la Presidencia en octubre de 2024, al menos dos docenas de caravanas han partido desde la frontera sur mexicana con la intención de avanzar hacia el centro y el norte del país, según AP. Una de las últimas salió de Tapachula en abril y estaba compuesta por cientos de migrantes, principalmente haitianos, pero terminó dispersándose poco después.
Las autoridades migratorias han acabado disolviendo las caravanas anteriores en los estados de Chiapas y Oaxaca, facilitando a sus integrantes documentación para continuar el viaje o trasladándolos a otras ciudades, como Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa.
La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) es el organismo encargado de recibir, analizar y resolver las solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado en México, mientras que el Instituto Nacional de Migración (INM) se ocupa de aplicar la legislación migratoria del país.
Los cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos han provocado un aumento de las deportaciones y retornos hacia México, según ACNUR. En 2025, más de 70.500 personas solicitaron asilo en el país y casi la mitad lo hizo en el sur, particularmente en Chiapas.