CIUDAD DE MÉXICO, octubre 3 (EL UNIVERSAL).- La expansión de ciudades sobre suelos de conservación, laderas y cuencas de ríos, junto con una débil vigilancia del uso de suelo, ha incrementado la vulnerabilidad ante desastres en distintas zonas metropolitanas del país, advirtieron especialistas de la UNAM.
Durante el seminario "Riesgos socioambientales, planeación del territorio y políticas públicas en las zonas metropolitanas de Mérida, Acapulco y Ciudad de México", académicos señalaron que la falta de planeación y los cambios de uso de suelo han favorecido la conformación de áreas de alto riesgo.
Alma Gloria Pérez García, secretaria general de la Facultad de Trabajo Social, sostuvo que en las últimas cinco décadas los procesos de urbanización en México han mantenido condiciones de vulnerabilidad frente a sismos, inundaciones, deslaves, explosiones, incendios y contingencias ambientales.
Explicó que la planeación territorial no ha conseguido integrar de manera suficiente las dimensiones social, urbana, ambiental y económica para reducir los riesgos de desastre.
Entre los principales factores, ubicó la urbanización desregulada y la expansión de las metrópolis sobre suelos de conservación, zonas montañosas y cuencas de ríos.
A ello, dijo, se suma la falta de aplicación, vigilancia y seguimiento de las normas sobre uso de suelo, así como la construcción de asentamientos populares y unidades habitacionales financiadas con recursos públicos o privados en zonas vulnerables.
Pérez García señaló además que en los últimos años las políticas urbanas han privilegiado el desarrollo de negocios inmobiliarios bajo una lógica de modernización que no siempre toma en cuenta la desigualdad territorial ni las distintas condiciones de vulnerabilidad de las ciudades.
La académica recordó que en 2026 se cumplen 40 años de la creación del Sistema Nacional de Protección Civil y cuestionó que algunas medidas preventivas continúen centradas en amenazas específicas, como los sismos, sin considerar suficientemente las condiciones estructurales de los inmuebles ni las características de las personas que los utilizan.
Por su parte, María Isabel Vázquez Padilla, secretaria académica del Instituto de Geografía, señaló que Mérida, Acapulco y la Ciudad de México permiten observar distintos procesos de riesgo, desastre y vulnerabilidad debido a sus diferencias geográficas, territoriales y poblacionales.
Indicó que el objetivo del encuentro es impulsar alternativas desde la academia y la gestión pública para construir territorios más seguros, justos y resilientes.
Francisco León Cruz, encargado de despacho del Seminario Universitario de Riesgos Socioambientales, advirtió que las ciudades concentran población, infraestructura, servicios y actividades económicas, pero también vulnerabilidades que se modifican conforme se expande la mancha urbana y cambian los usos de suelo.
"Se expanden las ciudades, cambian los usos de suelos, se desarrollan nuevas infraestructuras; todo ello trae consigo la modificación del territorio, de las condiciones ambientales y sociales", señaló.